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De presidente a ser un apestado

"Jerí ha sido funcional a esos intereses subrepticios para traficar en el poder, hasta el extremo de haber convertido Palacio en una casa de citas".

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Columna de Richard Arce.
Fecha actualización:
16/02/2026 - 07:10
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Esta semana se decide el futuro del actual gobierno descalificado de José Jerí. Vamos a ver qué bancadas se harán el harakiri apoyándolo, entendiendo que un voto en abstención o una ausencia en la votación es una muestra explícita de apoyo a la continuidad de este impresentable en la presidencia de la República.

La convocatoria debe ser exclusivamente para presentar y debatir una censura a la Mesa Directiva. Es lo que dice y reza la Constitución, inclusive con una precisión que se hizo sobre el rol del congresista que, al día de hoy, aún él mantiene, independientemente del cargo de presidente. Si quieren pruebas, vean cómo sigue funcionando el despacho congresal de Jerí, donde continúa manteniéndose a todo su personal de confianza, que evidentemente no hace nada más que cobrar mes a mes. Es un despropósito, pero es legal, porque Jerí solo es presidente encargado ante la caída de una vicepresidenta, miembro de la plancha presidencial electa en 2021.

De hecho, van a querer protegerlo y blindarlo a través de parlamentarios que son parte del “pacto mafioso” que nos gobierna. La estrategia será iniciar el procedimiento de vacancia presidencial: primero, presentando la moción, que debe ser aprobada para organizar una siguiente sesión del Pleno del Congreso en la que se escuchen los alegatos de la defensa del presidente y, finalmente, proceder a la votación, que en este caso requiere ser calificada con 87 votos para vacar a un presidente. Pero este no es el caso de Jerí; al contrario, solo se requiere mayoría simple de 65 votos para censurar a la Mesa Directiva.

En ese escenario, ya habíamos anunciado en varias columnas lo que iba a suceder, simplemente por la precariedad de su gobierno y la evidencia de que es solo un “tonto útil” del pacto mafioso que nos gobierna y, además, cómplice de todos los actos de ignominia que viene cometiendo desde el Congreso. Jerí ha sido funcional a esos intereses subrepticios para traficar en el poder, hasta el extremo de haber convertido Palacio en una casa de citas.

La caída de Jerí se dará porque estamos viviendo un escenario electoral muy próximo a las elecciones. Por tanto, se convertirá en un apestado, ya que cualquier sindicación en su contra inmediatamente redundará en el partido político que está postulando, perdiendo así cualquier posibilidad de éxito electoral. No les queda más que deshacerse de Jerí y elegir a un nuevo presidente por cinco meses. No hay otra.

 

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