En la primera ola nos tomó cerca de cinco meses llegar al pico de contagios, ocupación de camas UCI y muertes. Ahora, en menos de dos meses de la segunda ola, estamos por alcanzar números similares. No es alarmista decir que la situación es dramática. Hay regiones, como Lima y Callao, donde las camas libres para atender casos críticos se cuentan con los dedos de una mano. En otras regiones, como Áncash, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Lambayeque y Ucayali, simplemente ya no hay camas libres.