Elegimos partidos afines a nuestras ideas para que nos representen en el Congreso. Incluso, llegamos a proyectar la imagen de nuestro candidato en su curul cuando personalizamos nuestra elección mediante el voto preferencial. Sin embargo, esto no necesariamente ocurre, porque existen reglas que determinan cómo nuestros votos se convierten en escaños. Una de ellas es la barrera legal o umbral de representación, cuyo objetivo es evitar una excesiva fragmentación parlamentaria. Los partidos que no alcanzan ese porcentaje mínimo de votos quedan excluidos de la asignación de escaños, mientras que aquellos que sí lo superan pueden incluso resultar sobrerrepresentados.
Para las elecciones de 2026, las 37 organizaciones políticas deberán cumplir con un doble umbral para lograr representación parlamentaria. En la Cámara de Diputados, deberán obtener al menos 7 diputados y el 5% de los votos válidos a nivel nacional. En el caso del Senado, la norma electoral exige un mínimo de 3 senadores y el mismo porcentaje de votos a nivel nacional. Dado que la elección de los miembros de esta cámara se realiza mediante dos votaciones, Senado nacional y por circunscripción, será necesario precisar cómo se calculará dicho porcentaje. Es decir, si se sumarán los votos válidos de ambas elecciones, como se desprende de la interpretación de la ley.
Este doble umbral tendrá un efecto reductor significativo en el número de partidos con representación parlamentaria. En las elecciones de 2021, el padrón electoral aprobado incluyó a 25’287,954 ciudadanos. El número de votos válidos a nivel nacional fue cercano a 12’859 mil, lo que representó el 72.56% de los votos emitidos; los votos nulos alcanzaron el 15% y los votos en blanco, el 12%. Diez partidos políticos lograron representación en el Congreso. El Partido Morado superó el umbral con la menor votación: 697,289 votos, equivalentes al 5.42%.
Para 2026, el padrón electoral aprobado asciende a 27’325,432 electores hábiles. Se trata de una elección más compleja, lo que incrementa el riesgo de un mayor número de votos nulos. En este escenario, los partidos políticos y alianzas que han logrado inscribirse en un mayor número de circunscripciones se encuentran en mejores condiciones para acumular votos y superar la barrera electoral.
Es muy probable que ningún candidato presidencial alcance el 50% de los votos y que se requiera una segunda vuelta entre los dos más votados. No obstante, otros escenarios son posibles: que el nuevo presidente cuente con un grupo parlamentario tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados; que obtenga representación solo en una de las cámaras; o incluso que el partido de gobierno carezca de representación parlamentaria. El desafío de los sistemas electorales consiste en diseñar una representación política que goce de legitimidad democrática y, al mismo tiempo, garantice condiciones mínimas de gobernabilidad.