Ayer también ocurrió que Argentina legalizó el aborto clandestino, lo que llega como una bofetada a tierras peruanas. Es evidente que estamos en la periferia de la libertad, a niveles medio orientales y africanos, siempre rezagados en la conquista de derechos. Lo positivo, sin embargo, es que la historia sigue su curso, arrinconando al oscurantismo local, y, más temprano que tarde, en Perú la interrupción de un embarazo será entendido como un asunto de salud pública.