Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué el OEFA ha prohibido esta práctica? Pues el argumento es que, de ser mal llevado el proceso de compostaje, se generarían malos olores y se puede atraer vectores (como insectos o roedores). Para ello, se ha ordenado desmantelar la planta de compost que la Municipalidad de Lince tiene en su Vivero Municipal. Una decisión absurda pues no solo hay prácticas internacionales que garantizan la calidad de los procesos sino que incluso la propia OEFA hace monitoreo constante a este tipo de plantas para asegurar que no haya emisiones incómodas. Peor aún, utilizan como argumento principal para la prohibición una norma que regula a los rellenos sanitarios y por ello determina que no pueden existir plantas de compostaje en las zonas residenciales, comerciales o recreacionales.