Sorprende el silencio de la prensa nacional del reporte de un supuesto operativo militar contra una camioneta en Huancavelica, que transportaba a cinco futbolistas de Copa Perú, que fueron ejecutados supuestamente en un operativo contra el narcotráfico en Colcabamba en el departamento de Huancavelica. Según los testimonios de los comuneros que he recogido, los futbolistas habían ido a visitar a sus familiares en la comunidad de Pucacolpa y de ahí retornaban a Huancayo, donde fueron interceptados en la carretera y acribillados por los militares.
No hubo enfrentamiento, nadie repelió los disparos directos contra la camioneta en la que se movilizaban los cinco futbolistas. No se encontró droga y mucho menos armas o cualquier indicio que muestre que se trataba de delincuentes que debieran ser intervenidos por las fuerzas del orden. Esto no solo es extraño, sino que sería una ejecución de civiles indefensos e inocentes.
Eran solo jóvenes que jugaban la Copa Perú y por eso se trasladaban por territorios recónditos de nuestro país, como Pucacolpa, comunidad campesina donde se encontraron para visitar a sus familias y se quedaron toda la semana para ayudar en las actividades agrícolas de sus familiares.
La comunidad de Pucacolpa, se ha levantado en protesta frente a este abuso, están pidiendo movilizarse a Huanta para poner las denuncias por el abuso cometido por los militares que han disparado sin clemencia a estos jóvenes futbolistas. La indignación es colectiva, un pueblo humilde y muy pobre, donde han enlutado a cinco familias, que incluyen niños huérfanos y además dichas familias destruidas. La comunidad de Pucacolpa, que en su mayoría son quechuahablantes, está pidiendo la atención del Gobierno, para que les explique qué ha pasado y sobre todo que se haga justicia con estos crímenes cometidos.
Es imperioso iniciar las investigaciones rigurosas internamente desde el propio Ejército y el Ministerio de Defensa, y necesariamente se tiene que intervenir desde el Ministerio Público, para que se esclarezcan estos hechos luctuosos, porque se tiene que sancionar a los responsables de estos asesinatos. Asimismo, se requiere la información oficial del Gobierno para conocer los pormenores de lo sucedido y las medidas que se van a tomar. A partir de ello se podrá identificar a los responsables.
No pueden quedar impunes estos crímenes, que evidencian un asesinato de civiles, que paradójicamente se da en pleno proceso electoral, cuando el miedo al terrorismo puede ser utilizado para descalificar a uno de los candidatos.