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Las 3i de la India: la fórmula para escapar de la trampa del ingreso medio

"El desarrollo no es casualidad: es una decisión estratégica y sostenida. India ya lo entendió. A partir de julio de 2026, tiene que ser nuestro turno”.

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Ideogran / Perú21
"La India demostró que el tamaño no es una excusa para el estancamiento. La clave fue combinar visión, disciplina y secuencia: invertir, innovar y difundir al mismo tiempo"(Ideogran / Perú21)
Fecha actualización:
19/10/2025 - 07:00
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Perú e India, hace treinta años, compartían puntos de partida similares. Sin embargo, hoy sus realidades divergen notablemente: India es un productor de chips, satélites y vacunas, mientras que Perú se mantiene principalmente como exportador de materias primas. ¿Qué factores explican esta disparidad?

Antecedentes: dos países atrapados entre el crecimiento y la productividad

En los años noventa, ambos países eran economías abiertas con poblaciones jóvenes y con abundante mano de obra, pero con grandes desigualdades internas y baja productividad. Ambos apostaron por la estabilidad macroeconómica y la liberalización comercial. El Perú logró avances notables en reducción de pobreza y estabilidad fiscal, pero desde hace una década su crecimiento se ha desacelerado (ver cuadro abajo). Esto debido al menor dinamismo de la inversión y a la caída o estancamiento en la productividad total de los factores.

La India enfrentaba un dilema similar: mucho crecimiento basado en inversión y población, pero poco progreso en productividad, educación y empleo formal. Según el World Development Report 2024 (Banco Mundial), el país estaba en riesgo de caer en la ‘trampa del ingreso medio’: crecer sin transformarse.

Las reformas que cambiaron el rumbo de la India

A partir de 2014, la India emprendió una secuencia de reformas estructurales sin precedentes. En 2017 unificó su sistema tributario con el Goods & Services Tax (GST), eliminando los múltiples impuestos estatales que fragmentaban el mercado interno. En paralelo, promulgó el Insolvency and Bankruptcy Code, creando un marco moderno para reestructurar empresas y limpiar el sistema financiero.

La liberalización de la inversión extranjera directa, la creación de programas de incentivos a la producción local (PLI) y el impulso a la digitalización masiva —a través del sistema de identidad digital Aadhaar y la plataforma de pagos UPI— modernizaron la economía y acercaron el Estado a los ciudadanos. En el frente económico, la inversión pública en infraestructura superó el 4% del PBI, priorizando autopistas, ferrocarriles, energía y conectividad digital. Y en el frente institucional, el país fortaleció los gobiernos regionales generando incentivos para mejorar el clima de negocios y la competencia local.

Estas reformas, según el India Country Economic Memorandum 2025 (Banco Mundial), marcaron el inicio de una transformación estructural que hoy busca convertir a la India en una economía de ingresos altos en una generación. Con precisión numérica indican que aspiran a lograr este objetivo en el año 2047 (!).

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CÉSAR BURGA

La estrategia 3i: inversión, innovación e infusión

El World Development Report 2024 propone una fórmula simple pero poderosa para los países atrapados en la trampa del ingreso medio: la estrategia de las 3i, que la India adoptó como eje de su desarrollo reciente. Veamos cuáles son sus componentes:

1) Inversión: Priorizó la acumulación de capital físico y digital. Implementó el National Infrastructure Pipeline, impulsó la infraestructura verde y desplegó la conectividad digital en todo el país. Lanzó el RDI Scheme, un fondo de investigación e innovación de gran escala, para financiar proyectos en energías limpias y tecnologías avanzadas. El objetivo: elevar la inversión total a más del 40 % del PBI y vincularla con productividad.

2) Innovación: Para generar tecnología propia, creó la National Research Foundation (2023), la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y estableció fondos para el desarrollo de tecnologías de avanzada. Además, fortaleció los derechos de propiedad intelectual, promovió la investigación aplicada y fomentó las alianzas entre universidades, empresas y startups. Los institutos tecnológicos (IIT) se han transformado en polos de innovación que hoy incuban cientos de emprendimientos con apoyo público-privado.

3) Infusión (difusión de la tecnología hacia todo el tejido productivo): Aseguró que las innovaciones lleguen a todo el sector empresarial. Por eso, la India lanzó programas de adopción tecnológica para pymes, modernizó sus institutos técnicos y creó centros regionales de transferencia tecnológica. Cada estado compite por atraer inversión, mejorar la regulación local y facilitar la adopción de tecnologías en sectores tradicionales como agroindustria, manufactura y energía.

Lecciones para el Perú

El Perú no necesita inventar el camino; puede adaptar las lecciones que ya funcionan en economías exitosas. En el caso de las 3i, se podría hacer lo siguiente:

1) Inversión: En el mediano plazo, elevar la inversión total del nivel actual de 21% del PBI a por lo menos el 30% del PBI, tal como lo hicieron otros países que lograron o están en proceso de salir de la trampa de ingresos medios (Corea, India, China, Irlanda). Se dio prioridad a la infraestructura logística, digital y energética.

2) Innovación: La recomendación internacional para países que buscan crecer tecnológicamente y avanzar en la generación de valor agregado es invertir entre el 1% y el 3% del PBI en investigación y desarrollo (I+D). El Perú invierte 0.2% del PBI, por debajo del promedio latinoamericano, de 0.7% del PBI. De lo anterior, en el mediano plazo deberíamos aspirar al 1% del PBI; para esto, se requiere rediseñar Concytec e Innóvate Perú para financiar proyectos con impacto comercial, realizar alianzas universidad-empresa y también crear polos tecnológicos regionales con un Fondo Nacional de Innovación Productiva.

3) Infusión: Lanzar un programa de adopción tecnológica para pymes y crear centros de difusión tecnológica en cada región.

Y todo ello con una institucionalidad clara y articulada: un Consejo Nacional 3i que coordine MEF, Produce, Cofide, universidades y gobiernos regionales, con metas verificables y monitoreo anual.

Epílogo: tenemos que decidir avanzar

La India demostró que el tamaño no es una excusa para el estancamiento. La clave fue combinar visión, disciplina y secuencia: invertir, innovar y difundir al mismo tiempo.

El Perú tiene la oportunidad —y la urgencia— de hacer lo mismo. Pero para lograrlo deberá:

i) Poner la educación técnica y científica en el centro de su estrategia. Sin capital humano calificado, la innovación no florece.

ii) Generar las condiciones de estabilidad jurídica y política, y continuar manteniendo la estabilidad macroeconómica, requisitos sine qua non para atraer niveles relevantes de inversión privada hacia nuestro país.

Sin estos requisitos será muy difícil superar un nivel de inversión de al menos el 30% del PBI, tal como se indica líneas arriba.

El desarrollo no es casualidad: es una decisión estratégica y sostenida. India ya lo entendió. A partir de julio de 2026, tiene que ser nuestro turno.

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