He pensado en todo esto a raíz de la exposición de Carlos Bernasconi, quien, a sus 90 años, presenta sus últimas obras en la galería Dédalo. A una edad en la que sus coetáneos están muertos, impedidos o jubilados, este multifacético artista peruano nos da una lección de vitalidad y ardor creativo. Bernasconi es uno de los sobrevivientes de la notable generación del 50. Resulta difícil encasillarlo en una categoría, pues sus aptitudes y permanente curiosidad lo han llevado a cultivar el dibujo, la pintura, el grabado, la escultura, la cerámica, la orfebrería e, incluso, el troquel. Más aún, su talento se ha extendido a la literatura, ya que también ha escrito dos colecciones de relatos.