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Cajamarca: ¿La Noruega peruana?

"Solo le falta el plan para que los ingresos de esos minerales se transformen en infraestructura que lleve a la región a un futuro autosostenible".

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"Cajamarca tiene ese mismo potencial. Posee riqueza en cobre y oro, así como Noruega tuvo el petróleo".
Fecha actualización:
28/02/2026 - 07:00
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Tuve el honor de ser invitado a Cajamarca para participar en un conversatorio sobre infraestructura y desarrollo. Transmitir la experiencia en la concepción, construcción y puesta en marcha del puerto de Chancay me permite compartir vivencias relevantes para el progreso de las regiones.

Empezando por el planeamiento, una palabra que cae en saco roto cuando vemos la dura realidad nacional, carente de una visión de corto o largo plazo. A la pregunta de cómo ven a Cajamarca en 5, 10 y 25 años, la respuesta navegó en el silencio del auditorio; básicamente porque no hay un plan, y si existe, no se ha transmitido.

Partimos de una Cajamarca con un PBI per cápita de US$2,200 por habitante, muy por debajo de los aproximadamente US$9,000 que tiene el Perú; una pobreza que ronda el 45% de la población y una anemia infantil cercana al 35%. Cifras espeluznantes para una región cuyo presupuesto anual es de casi S/3,500’000,000.00, donde el 80% se destina a gasto corriente. Es una dolorosa realidad; una foto que grafica con precisión la frase de Raimondi: “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”.

Yo agregaría “un banco de cobre”, dado que Cajamarca posee una gran franja cuprífera: La Granja, Galeno, Michiquillay, Conga, Tantahuatay... tantos proyectos mineros por desarrollar. Pero, ¿qué pasaría si todos esos ingresos entraran al actual gobierno regional sin un plan y sin estructura? Caos completo. Debo reafirmar que uno de los peores errores de los últimos 25 años fue la regionalización: multiplicó por 24 el aparato estatal, malgastando el presupuesto nacional en burocracia.

¿Qué pasará el día de una “tormenta perfecta”? Si se acaban los recursos no renovables, ocurre un Fenómeno de El Niño o una gran sequía, ¿con qué ingresos se queda el Perú?

Noruega tuvo esa previsión. Canjeó su petróleo por infraestructura, educación, salud y un fondo financiero que permite a los noruegos tener un ingreso perenne. Hoy, ese fondo es el más grande del mundo porque tuvieron la lucidez de planear su futuro.

Cajamarca tiene ese mismo potencial. Posee riqueza en cobre y oro, así como Noruega tuvo el petróleo. Solo le falta el plan para que los ingresos de esos minerales se transformen en infraestructura que lleve a la región a un futuro autosostenible: inversiones que la posicionen como destino turístico para recibir a millones de visitantes; un tren a la costa que haga eficiente el transporte de comercio y personas, reduciendo drásticamente el costo logístico. Transformar activos finitos en activos de largo plazo, transformar riqueza pasajera en crecimiento eterno. Y cuanta responsabilidad debe haber en los emprendedores regionales, que tienen el conocimiento, y así como invierten en las riquezas del suelo, deberían invertir en asesorías y planeamiento de largo plazo, para el día que no estén, salir con la gran satisfacción que donde antes brillaron el cobre y el oro, hoy brilla el desarrollo sostenible. Así, todos ganan.

El guante no solo le cae a Cajamarca, le cae a todo el Perú, donde se repite el ratio del 80% del presupuesto destinado al gasto corriente. Uno pensaría que este gasto se traduciría en un mejor servicio para los emprendedores; nada más alejado de la verdad. El letargo de la burocracia y la permisología son solo una telaraña que enreda e inmoviliza el crecimiento del país.

Termino con la sabia lógica de Albert Einstein: “Si haces siempre lo mismo, no esperes resultados distintos”. La riqueza está allí; el problema del Perú no es de recursos, sino de falta de liderazgo, planeamiento e institucionalidad, sumado a la corrupción. La historia nos recuerda que esto es transformable: lo vimos en el Perú de los 90 y lo acabamos de ver en la recuperación de El Salvador. La fórmula existe, la pólvora ya se inventó; solo se necesita un liderazgo con decisión para transformar, de una vez por todas, el destino de nuestra patria.

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