Otra vez por razones prácticas, estas todavía más importantes, un decreto expedido en Lima por Torre Tagle, refrendado por Tomás Guido el 31 de mayo de 1822, disponía, como anotó Paz Soldán, “que las fajas fueran verticales, evitando así todo motivo de confusión entre ambas banderas”. Como se sabe, la bandera española tiene tres bandas horizontales. La superior y la inferior de color rojo, la del centro de color gualda. La franja amarilla se decoloraba muy pronto pareciéndose entonces a la bandera nacional causando así graves e incluso luctuosos errores.