Es ya casi inverosímil la forma sostenida en que los actuales parlamentarios dañan la imagen de la institución para la que fueron elegidos por el voto popular para trabajar, supuestamente, en beneficio del país.
Nos referimos, por supuesto, al Congreso de la República. Como si sintieran que se les acaba el tiempo para seguir beneficiándose de sus cargos públicos, estos insignes perpetradores vuelven a las andadas.
A la reciente designación de un cuestionado legislador para presidir dos comisiones en el Parlamento (Ética y Fiscalización), suman ahora una nueva afrenta al país. La Comisión de Constitución ha incluido en los dos predictámenes –casi de contrabando, como bien se apuntó en Perú21– sobre los reglamentos que regirán el funcionamiento de la Cámara de Diputados y del Senado, un artículo donde se señala que los 60 senadores y 130 diputados que asumirán funciones en 2026 ganarán “una remuneración mensual igual a la que percibe por todo concepto un juez supremo titular”.
Es decir, unos emolumentos que, como mínimo, ascenderán a los 34,000 soles mensuales y que según algunos analistas podría llegar hasta los 42,000, pues hay magistrados que, por antigüedad, reciben esa suma.
Si tomamos como referencia el mínimo de 34 mil soles, cada senador y diputado percibiría anualmente –considerando 12 sueldos y dos gratificaciones– casi medio millón de soles. Multiplicado por 190 congresistas, tendremos entonces que el desembolso anual, únicamente en estipendios parlamentarios, ascenderá a casi 92 millones de soles.
Un dinero que saldrá del bolsillo de los peruanos honrados que pagamos nuestros impuestos. Eso, sin contar gastos por Semana de Representación, aguinaldos, viáticos, canastas navideñas y una siempre imprevisible asignación de bonos o similares.
Muchos de los promotores de este incremento, además, postularán nuevamente al Congreso, o sea que, en el fondo, se estarían aumentando el sueldo a sí mismos. Y tampoco faltan quienes apuntan a su jubilación, que, de fructificar este proyecto, podría significarles un cómodo retiro recibiendo mensualmente ese monto, en calidad de última remuneración asignada. Asignada a la mala.