Varias de las medidas restrictivas para controlar el avance de los contagios, disminuir el factor R y evitar el colapso de hospitales parecen sensatas. Pero por cada disposición atinada, se han aprobado unas cuantas vulgarmente absurdas, contrarias al más mínimo sentido común y ciegas ante la evidencia más aceptada. Una de ellas, por ejemplo, es regalo de Jorge Quintana, alcalde de Jesús María: mantener cerrado el Campo de Marte para “prevenir el riesgo de contagio”.