¿Hay que quejarse entonces del Estado? No, no da resultado. Al contrario, hay que invitarlo a apreciar sus éxitos y disfrutar sus logros. Hay que decirle, por ejemplo, pase, señor, y comparta con todos las virtudes de su Ley de Promoción Agraria (LPA) en el agro moderno, ese en el que el inteligente no vuela bajo y, tranquilamente, se hace visible frente a Sunat, ese que ya tiene más de 4,000 empresas acogidas a la LPA, ese que viene generando más de 400 mil empleos formales descentralizados en zonas rurales.