Hace unos días, considerando lo peligrosos que se habían vuelto los mercados populares como epicentros de contagio, insistíamos con la propuesta de descentralizar la distribución de abastos y productos caseros a través de ferias itinerantes o instalaciones livianas, tipo pop-up, en colegios, losas deportivas, parque zonales y plazas públicas, donde los espacios abiertos permiten que las transacciones se realicen en mejores condiciones de bioseguridad. Es decir, compras realizadas con mascarillas, guardando distancias y evitando la sobremanipulación de alimentos, como requisitos básicos, además de los protocolos respectivos para los expendedores, siempre bajo la atenta vigilancia de las autoridades locales.