Cada día que Marty Baron (Tampa, 1954) llegaba al Washington Post, se encontraba con la pared donde estaban los principios del diario desde 1935. Ahí leía: “La primera misión de un periódico es decir la verdad, en la medida en que la verdad pueda ser comprobada”. Pensaba: “La verdad no es una opinión, es un proceso”.