No hay acuerdo y, lo que es peor, pareciera que tampoco hay el ánimo ni la urgencia de los congresistas para alcanzarlo y dar solución a la crisis política. Solo así se entiende que pese a la convulsión social y política que atraviesa el país, las distintas agrupaciones representadas en el Parlamento no logren, hasta ahora, un consenso sobre la fórmula legal que haría viable un recorte del mandato presidencial y congresal.