La justicia del Reino Unido dictaminó hace una semana que Instagram y otras redes sociales habían contribuido al suicidio de una niña de 14 años en 2017. En lo que sería la primera sentencia en un caso de este tipo, el tribunal británico también cuestionó el papel de los contenidos que vio la adolescente, avivando un debate sobre sobre la influencia de estas plataformas y sus algoritmos.