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Turbulencia global por el crudo

La cancelación de vuelos de Lufthansa refleja el impacto global de la crisis, que ya eleva tarifas aéreas, presiona la inflación y golpea diversos sectores productivos.

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El incremento del valor del combustible originó que se cancelen operaciones aéreas.
Fecha actualización:
17/05/2026 - 07:05
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La crisis del petróleo provocada por la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos ha hecho estragos en la economía global. A fines de abril, la aerolínea alemana Lufthansa anunció la cancelación de 20,000 vuelos de corta distancia debido al fuerte incremento del combustible de aviación y a las interrupciones en el estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.

La compañía también decidió retirar temporalmente 27 aviones y cerrar operaciones de su filial regional CityLine para reducir el consumo de queroseno. Otras aerolíneas como Air France-KLM, British Airways y Turkish Airlines también han reducido frecuencias y ajustado operaciones ante el aumento de costos.

El impacto sobre la aviación comercial también ocasionó que Spirit Airlines cesara operaciones definitivamente desde el 2 de mayo, luego de que el aumento del combustible agravara su delicada situación financiera.

En tanto, el combustible para aviones superó los 185 dólares por barril en algunos mercados, mientras que el petróleo Brent alcanzó niveles por encima de los 110 dólares. Como consecuencia, los pasajeros enfrentan tarifas más elevadas, menos disponibilidad de vuelos y nuevos recargos por combustible.

CRISIS INTEGRAL

Sin embargo, el impacto va mucho más allá de la aviación y el aumento del petróleo amenaza con reactivar la inflación global. Jessica Rindels, analista de energía del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, advirtió que “la mayor parte del impacto inflacionario vendrá de los altos precios del petróleo”, y señaló que el incremento de costos de fertilizantes y transporte podría elevar también el precio de los alimentos durante los próximos meses.

En la misma línea, Jefferies, firma internacional especializada en banca de inversión y análisis financiero, alertó que la crisis en Medio Oriente ya está elevando los costos logísticos, marítimos y de seguros para las cadenas globales de suministro vinculadas a alimentos, químicos y bienes de consumo.

El impacto también comienza a sentirse en los mercados financieros. Las bolsas europeas y asiáticas registraron jornadas de fuerte volatilidad tras el aumento del precio del crudo, mientras inversionistas buscan refugio en activos considerados más seguros, como el oro y el dólar estadounidense. Diversos bancos centrales siguen de cerca la evolución del conflicto ante el riesgo de que una inflación más persistente retrase los recortes de tasas de interés previstos para este año.

Del mismo modo, el turismo europeo aparece entre los sectores más vulnerables. Países como España, Italia y Grecia temen una reducción de visitantes internacionales durante la temporada alta debido a la menor oferta aérea y al aumento de precios de los pasajes.

El golpe también alcanza al comercio marítimo. Varias navieras han reducido o suspendido temporalmente el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz debido al riesgo de ataques y al incremento de las primas de seguros, encareciendo aún más el transporte de combustibles y mercancías a nivel mundial.

Otro de los sectores afectados es el industrial. Empresas químicas, manufactureras y de transporte terrestre enfrentan un aumento acelerado de costos energéticos y de materias primas derivadas del petróleo, como plásticos y lubricantes. Algunas compañías europeas incluso evalúan reducir temporalmente la producción para contener gastos operativos mientras persista la volatilidad energética.

En paralelo, la International Energy Agency advirtió que la demanda mundial de petróleo podría contraerse en 420,000 barriles diarios durante 2026. Asimismo, gobiernos y empresas han retomado inversiones en energías renovables, biocombustibles y electrificación del transporte para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y evitar futuras crisis similares.

Aunque los mercados esperan que parte del alza sea temporal, el conflicto en Medio Oriente volvió a evidenciar la fragilidad del sistema energético mundial y la enorme dependencia que aún existe del petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz.

 

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