Estados Unidos aprobó este miércoles un innovador tratamiento inyectable para prevenir el VIH, que promete ser un punto de inflexión en la lucha contra el sida. Se trata de Yeztugo, del laboratorio Gilead, un fármaco que solo requiere dos dosis al año y ha demostrado una eficacia superior al 99.9% en ensayos clínicos.
La noche del miércoles 18 de junio, Puerto Escondido, en el estado de Oaxaca, fue uno de los primeros puntos impactados por la fuerza del ciclón, con un preocupante desborde del mar que ha invadido toda la bahía principal.
A diferencia de las terapias tradicionales que exigen una toma diaria, este nuevo medicamento ofrece una alternativa más práctica y con potencial de mayor adherencia, especialmente en poblaciones vulnerables. Está destinado a adultos y adolescentes que pesen al menos 35 kilos, según informó la compañía.
“Este es un día histórico”, declaró Daniel O'Day, presidente ejecutivo de Gilead. El tratamiento se basa en la molécula lenacapavir, que ya había sido utilizada en 2022 en el antirretroviral Sunlenca, también comercializado por la farmacéutica.
Los ensayos clínicos publicados en el New England Journal of Medicine mostraron resultados contundentes. En un estudio con más de 2.000 mujeres del África subsahariana, no se registraron nuevas infecciones por VIH. Otro ensayo, realizado con personas de género diverso, arrojó apenas dos casos, lo que equivale a una eficacia del 99.9%.
DE ALTO COSTO
La comunidad científica ha celebrado los hallazgos, mientras que la revista Science calificó a lenacapavir como el “Avance del Año” en 2024. Sin embargo, el acceso al tratamiento podría verse limitado por su elevado costo. Expertos estiman que el precio de lanzamiento en EE.UU. podría llegar a los 25,000 dólares anuales.
Desde la Universidad de Liverpool, el investigador Andrew Hill advirtió que incluso los países de altos ingresos enfrentarían dificultades para implementar el uso masivo del fármaco a esos precios. Su equipo demostró que es posible fabricar versiones genéricas por apenas 25 dólares anuales por persona.
En respuesta, Gilead firmó acuerdos con seis compañías para producir versiones genéricas del medicamento en 120 países de ingresos bajos y medios. Además, la farmacéutica llegó a un convenio con el Fondo Mundial para distribuir dosis a dos millones de personas. No obstante, los recortes presupuestales impulsados por el expresidente Donald Trump amenazan la sostenibilidad de este acuerdo.
Winnie Byanyima, subsecretaria general de la ONU, celebró el avance pero hizo un llamado urgente: “Lenacapavir podría ser la herramienta que necesitamos para frenar las nuevas infecciones, pero solo si tiene un precio asequible y se pone a disposición de todos los que lo necesiten”.
POBLACIÓN CON VIH
A fines de 2023, aproximadamente 39.9 millones de personas vivían con VIH en el mundo, de las cuales 1.4 millones eran niños y más de la mitad mujeres y niñas.
Ese mismo año se registraron 1.3 millones de nuevas infecciones y alrededor de 630 000 muertes por causas relacionadas con el sida. Aunque el acceso al tratamiento antirretroviral (ART) ha mejorado significativamente —con 30.7 millones de personas en tratamiento— aún 5.4 millones no saben que tienen el virus, lo que limita los esfuerzos de contención y prevención.
Pese a los avances en la reducción de muertes (69 % menos desde 2004) y contagios (60 % menos desde 1995), la lucha contra el VIH enfrenta desafíos estructurales. África subsahariana sigue siendo la región más afectada, concentrando más de 20 millones de casos.
Sin embargo, las nuevas infecciones también están creciendo en otras zonas con alta desigualdad y estigmatización. Para lograr el objetivo de erradicar la epidemia en 2030, será clave fortalecer los sistemas de salud, reducir las brechas de diagnóstico y asegurar el acceso equitativo a tratamientos efectivos.
UN GASTO SIGNIFICATIVO
El cuidado de personas que viven con VIH implica un gasto significativo y sostenido tanto para los sistemas de salud como para las familias.
El tratamiento antirretroviral (TAR) debe ser diario y de por vida, lo que exige garantizar acceso continuo a medicamentos, controles médicos, pruebas de carga viral y, en muchos casos, atención integral que incluye salud mental, nutrición y apoyo social.
Según ONUSIDA, el costo promedio anual del tratamiento básico por persona ronda entre 200 y 500 dólares en países en desarrollo, aunque en naciones con sistemas más robustos puede superar los 1,500 dólares anuales por paciente, sin contar hospitalizaciones u otras enfermedades asociadas.
A escala global, la respuesta al VIH requiere más de 20 mil millones de dólares al año para ser efectiva, pero el financiamiento internacional ha disminuido en los últimos años.
ONUSIDA advirtió que, de seguir la tendencia de recortes —como los aplicados por Estados Unidos durante la administración Trump—, el objetivo de erradicar la epidemia para 2030 se vuelve cada vez más lejano. El cuidado del VIH no solo es una cuestión médica, sino también económica y política: sin inversión sostenida, no es posible garantizar ni el acceso al tratamiento ni la calidad de vida de las personas afectadas.
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