Mientras se acercaba al 67P/Churyumov-Gerasimenko este año, Rosetta tomó imágenes que revelaron que no tiene la forma, como se suponía, de un balón de rugby, sino que cuenta con dos segmentos asimétricos conectados por una parte más estrecha, lo que le da una forma parecida a la de un pato. Imagen de 67P/Churyumov-Gerasimenko tomada por Rosetta. (AP)