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Milagro entre los escombros: salvan a vigilante venezolano ocho días después de los terremotos

Hernán Gil, un hombre de 43 años, quedó sepultado en la garita de seguridad del edificio donde trabajaba en Catia La Mar, ciudad ubicada en el estado La Guaira

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Hernán Gil
El Cuerpo de Bomberos de Chile publicó un video en Instagram en el que se ve a Gil dentro de su cabina, mientras movía la cabeza para mirar a la cámara, con una mascarilla y el ojo derecho enrojecido. Foto: AFP
Fecha actualización:
02/07/2026 - 12:53
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Lo rescataron esta mañana

Hernán Gil resistió casi ocho días bajo las ruinas de un edificio casi colapsado en Venezuela hasta que este jueves asomó por un túnel en medio de aplausos y abrazos de sus rescatistas, al final de un dramático y largo operativo de equipos de siete países.

La odisea de este venezolano de 43 años emocionó a un país en duelo por los dos terremotos del 24 de junio que han dejado unos 2.300 muertos y decenas de miles de desaparecidos.

Con esperanzas ya remotas de encontrar sobrevivientes, y tras un cinematográfico operativo desplegado desde el lunes, Hernán Gil salió a la luz sano y salvo en Catia La Mar, en el estado de La Guaira, el más afectado por los sismos.

"Es un verdadero milagro", comentó su esposa Gusbimar González minutos antes de fuera retirado en camilla para ser trasladarlo en una ambulancia a Caracas, a 40 kilómetros.

"Estoy totalmente sorprendida porque primera vez que veo tantos países así en salvar una sola causa que es salvar a una persona", añadió.

Gil salió por un túnel de unos tres metros de largo construido por socorristas de Estados Unidos, Costa Rica, Chile, entre otros, que trabajaban sin descanso, al tiempo que le proporcionaban agua y aire mediante sondas y una manguera.

En la última fase de la operación, unas treinta personas se ocuparon en el estacionamiento del edificio de retirar los escombros, mientras dos rescatistas cavaban un túnel de tres metros.

Gil había quedado atrapado en la garita de seguridad del edificio de siete pisos donde trabajaba como vigilante cuando se produjeron los terremotos.

"El movimiento hizo que la garita se desplazara, se quedó entre las paredes", dijo a AFP González, con quien tienen un hijo de 10 años.

Fue el domingo que los rescatistas supieron que había un hombre con vida entre los escombros del edificio parcialmente destruido.

 


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Cientos de rescatistas amanecieron este jueves tratando de desenterrar vivo a un venezolano atrapado desde hace una semana bajo las ruinas de un edificio en la zona más devastada por los terremotos, en un dramático operativo cuando se agota la esperanza de encontrar sobrevivientes.

Hernán Gil, un hombre de 43 años, quedó sepultado en la garita de seguridad del edificio donde trabajaba en Catia La Mar, ciudad ubicada en el estado La Guaira y arrasada el 24 de junio por un doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que causó unos 2.300 muertos y kilómetros de desaparecidos.

Cuando empezaba a salir el sol en Catia la Mar, el rescate de Gil parecía inminente. Pero se retiró debido a la necesidad de crear más espacio, según dijo un rescatista a una reportera de AFP en el lugar.

La misma fuente, que prefirió no ser identificada, precisa que una vez que lo saquen de la garita en la que estaba atrapada, debería salir por un túnel de unos 3 metros de largo.

"Ya el túnel se terminó, de forma que no hay riesgo de que caiga algo sobre él. Lo que falta es abrir el espacio para sacarlo, que es un tapón de metal que es de la garita", dijo el socorrista. Afuera lo espera un equipo médico.

"Él está muy bien psicológicamente", dijo de madrugada otro de los rescatistas, que describió a Gil como un hombre de fe. "Dice que se acuerda del cumpleaños de su hija, está tranquilo".

Equipos de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile y Venezuela han estado cavando en dos rutas simultáneas durante los últimos tres días para liberarlo, y para ello reforzaron sus cimientos con madera y hierro para evitar que la estructura se desplome por completo.

El Cuerpo de Bomberos de Chile publicó un video en Instagram en el que se ve a Gil dentro de su cabina, mientras movía la cabeza para mirar a la cámara, con una mascarilla y el ojo derecho enrojecido.

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Hernán Gil

"Esto es verdaderamente un milagro", dijo a la AFP la esposa de Gil, Gusbimar González. "Él estaba trabajando en la garita, y el movimiento hizo que la garita se desplazara, se quedó entre las paredes".

El hombre ha recibido hidratación a través de una sonda y se instaló un tubo a través del cual le suministraban aire.

"Esta es una estructura de acceso bastante complicada", dijo a la AFP Cristian Vera, jefe del equipo de rescate chileno, el miércoles por la noche.

Este intento de rescate llega cuando se acaba la esperanza de encontrar más sobrevivientes. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional "en homenaje" a las víctimas.

Duelo y necesidades

Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para estos desastres.

El colapso de cientos de edificaciones dejó al menos 2.295 muertos, según el balance oficial actualizado el miércoles, mientras la ONU cifra en unos 50.000 los desaparecidos.

Aunque el gobierno elude referirse a las personas desaparecidas, asegura que el día de los sismos había unos 30.000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13.000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos.

Del resto, nada se sabe y algunos se aferran a rescates milagrosos, como el de un niño de tres años hallado vivo el martes por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.

Las redes sociales siguen inundadas de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir datos.

Poco a poco la atención ha ido girando también hacia los kilómetros que quedaron en la calle y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o campamentos precarios a la intemperie.

"Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzó a traernos agua", relató a la AFP Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños.

El gobierno contabiliza casi 13.000 damnificados por los terremotos, cifra muy lejana del estimado de la ONU de hasta siete millones de personas en esa condición.

Unos 58.000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.

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