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Recrudece la guerra entre EE.UU. e Irán

Dos soldados estadounidenses murieron en Jordania durante un ataque iraní. Washington respondió con nuevos bombardeos sobre territorio de Irán.

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El 17 de junio, ambos países firmaron un documento de alto el fuego. Sin embargo, los ataques continúan. (Foto: AFP)
Fecha actualización:
19/07/2026 - 07:00
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La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a recrudecer ayer con una nueva cadena de ataques cruzados que extendió la tensión a varios países de Medio Oriente. En la jornada, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la muerte de dos soldados estadounidenses en Jordania mientras “se defendían contra ataques con misiles balísticos iraníes y drones”. Además, otro oficial permanece desaparecido.

La respuesta estadounidense llegó con una nueva ofensiva sobre territorio iraní. Según el Centcom, fueron destruidos “lugares de vigilancia, infraestructura logística militar, depósitos subterráneos de armas y capacidades marítimas”.

Teherán, por su parte, aseguró haber respondido atacando bases estadounidenses en Jordania y Kuwait, mientras Baréin y Catar informaron que interceptaron misiles dirigidos hacia su territorio antes de que impactaran.

ADVERTENCIAS

En medio de la nueva escalada, el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, elevó el tono de sus amenazas contra Estados Unidos. “Ahora que el enemigo estadounidense busca incitar a la guerra (...) debe saber que la querida nación iraní y el frente de la resistencia tienen lecciones inolvidables que ofrecerle”, afirmó en un comunicado leído por la televisión estatal.

El líder iraní sostuvo, además, que la “violación repetida” del protocolo de acuerdo suscrito entre ambos países el pasado 17 de junio demuestra que el compromiso asumido por Donald Trump “no vale nada”. Acusó a Washington de incumplir reiteradamente lo pactado y calificó la rúbrica del mandatario estadounidense de “completamente inútil” y “carente de valor”.

Las repercusiones de la guerra también encendieron las alarmas en los países del Golfo. El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem Mohamed Al-Budaiwi, condenó los ataques iraníes contra Baréin, Kuwait y Jordania, y afirmó que representan “una escalada sumamente peligrosa”, además de constituir “crímenes de guerra” por dirigirse contra infraestructura civil. En ese sentido, pidió “rendición de cuentas y enjuiciamiento internacional”.

Kuwait se sumó a las condenas y calificó de “criminal” la ofensiva iraní contra plantas de generación eléctrica, instalaciones de desalinización de agua, infraestructura petrolera y edificios residenciales. Según su Cancillería, los ataques evidencian “un enfoque agresivo sistemático dirigido contra objetivos civiles” en abierta violación del derecho internacional.

Teherán, sin embargo, acusó a Estados Unidos de provocar graves afectaciones a la población civil. Las autoridades iraníes denunciaron que un bombardeo estadounidense alcanzó una planta desalinizadora en la provincia costera de Hormozgán, sobre el estrecho de Ormuz, dejando sin agua potable a más de 10,000 personas de unas veinte localidades.

El incidente vuelve a poner el foco sobre el estrecho de Ormuz, considerado uno de los puntos geopolíticos más sensibles del mundo, ya que por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel global, por lo que cualquier escalada militar en la zona tiene repercusiones inmediatas sobre el mercado energético internacional.

TENSIONES INTERNAS

Mientras tanto, también comenzaron a surgir señales de tensión dentro del propio régimen iraní. Sectores radicales advirtieron sobre el riesgo de una crisis política e incluso de un eventual golpe de Estado si la guerra se prolonga, en un escenario marcado por la ausencia pública de su líder supremo, Mojtaba Jamenei, desde el inicio de las hostilidades.

Mojtaba Jamenei, designado el 8 de marzo tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, no ha reaparecido públicamente, alimentando las especulaciones sobre su paradero e incluso sobre si continúa con vida.

Medio Oriente vuelve a situarse al borde de una confrontación regional de mayores proporciones. Mientras Washington y Teherán mantienen la ofensiva y endurecen su discurso, la guerra se expande por el Golfo y eleva el riesgo de una desestabilización aún mayor en la región.

 

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