La gran interrogante que hoy rodea a Irán no es solo el rumbo de la guerra con Israel y Estados Unidos, sino también quién está gobernando realmente el país. Desde que Mojtaba Jamenei fue nombrado líder supremo tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, no ha realizado ninguna aparición pública, lo que alimenta las dudas sobre su estado de salud y sobre quién toma las decisiones en uno de los momentos más críticos para la República Islámica.
De acuerdo con la información difundida por medios iraníes, Mojtaba permanece oculto desde finales de febrero, cuando comenzó la guerra y se produjo el ataque estadounidense-israelí en el que murieron su padre, su madre y su esposa. Diversos reportes sostienen que él también habría resultado herido durante ese bombardeo.
Desde entonces, el nuevo ayatolá no ha mostrado su rostro ni ha pronunciado un solo discurso. Su única forma de comunicación con sus seguidores ha sido mediante declaraciones escritas divulgadas por los medios oficiales iraníes y atribuidas a él.
Aunque el Gobierno iraní ha anunciado una serie de actividades oficiales relacionadas con el funeral del fallecido líder supremo, hasta el momento no ha informado sobre una eventual aparición de Mojtaba Jamenei.
De hecho, el Ministerio de Salud de Irán estima que alrededor de 15 millones de personas participarán en las ceremonias fúnebres durante los próximos dos o tres días, aunque no explicó la metodología utilizada para calcular esa cifra. Las exequias se desarrollarán en múltiples ciudades de Irán e Irak hasta el 9 de julio, donde se espera la presencia de millones de asistentes.
Las autoridades señalaron que la organización de las exequias comenzó hace un mes y que se instalaron hospitales temporales en los alrededores de la Gran Mosalla del Imam Jomeini, en Teherán, donde permanece el féretro de Jamenei.
Asimismo, equipos médicos fueron puestos en máxima alerta y las ciudades de Qom y Mashad también albergarán ceremonias. Solo durante la jornada de ayer más de 2.2 millones de personas utilizaron el metro de Teherán para desplazarse hacia los actos fúnebres.
DIÁLOGO SUSPENDIDO
En paralelo, las conversaciones entre Estados Unidos e Irán permanecen en pausa. A comienzos de esta semana, representantes de ambos países sostuvieron reuniones indirectas en Doha, con mediación de Catar, para intentar encontrar una salida diplomática al conflicto.
Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, Majed al-Ansari, las conversaciones registraron “avances positivos” y una nueva ronda se convocará cuando concluyan las ceremonias fúnebres.
El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, afirmó que las negociaciones “van bien”, aunque advirtió que todavía es pronto para sacar conclusiones. Por su parte, Donald Trump aseguró que Irán “se muere por llegar a un acuerdo” y sostuvo que Estados Unidos le dio “una semana libre” por el funeral del ayatolá Alí Jamenei “porque somos amables”, antes de retomar las conversaciones.
En tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, conversó telefónicamente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ambos acordaron reunirse en Washington en un encuentro que podría realizarse la próxima semana tras la cumbre de la OTAN en Turquía.
La cita será la primera entre ambos desde el inicio de la guerra, un periodo en el que surgieron diferencias sobre la estrategia frente a Irán. En declaraciones a Axios, Trump afirmó que Netanyahu “sabe quién es el jefe” y aseguró que mantiene una buena relación con el mandatario israelí.
La guerra entre Irán e Israel, con la participación directa de Estados Unidos, comenzó el 28 de febrero con una serie de ataques contra territorio iraní. Desde entonces, el conflicto ha dejado al menos 3,468 muertos y más de 26,500 heridos en Irán, según cifras del Ministerio de Salud iraní, además de 26 fallecidos y 7,835 heridos en Israel.