El conteo rápido al 95% en las elecciones presidenciales de Bolivia han arrojado sus primeros resultados, dejando a dos candidatos como virtuales rivales en la segunda vuelta: Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, y Jorge 'Tuto' Quiroga, de Alianza Libre.
Paz Pereira, senador e hijo del expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora (1989-1993), busca escribir su propia historia en la política de su país. Nació en España, cuando su familia estaba exiliada en una época de dictaduras militares en su país.
Según los resultados oficiales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el candidato del PDC y el expresidente boliviano, ambos de derecha, disputarán la definición electoral el próximo 19 de octubre.
Vivió su infancia en distintos países y tras el retorno a Bolivia, completó su educación en colegios jesuitas y en el prestigioso San Ignacio de La Paz. Posteriormente, obtuvo una licenciatura en Relaciones Internacionales con especialización en Economía y una maestría en Gestión Política en la American University de Washington.
Inició en la política en en 2002 como diputado por el departamento de Tarija, representando al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), partido fundado por su padre. Revalidó su curul en 2005 en alianza con Social Democratic Power.
Fue presidente del Concejo Municipal de Tarija (2010–2015), antes de suceder al alcalde Óscar Montes en 2015. Dirigió la ciudad hasta 2020, lo que consolidó su liderazgo regional y desde 2020, desempeña el cargo de senador por Tarija, electo en la alianza Comunidad Ciudadana. Entre 2020 y 2021 fue también Segundo Vicepresidente del Senado.
El plan de gobierno del Partido Demócrata Cristiano habla de una “asfixia” en la que el Estado concentra cerca del 85% del presupuesto nacional, y pide un modelo que redistribuya los fondos en mitades, una para el nivel central y la otra para entidades territoriales y universidades públicas.
Paz Pereira propone lo que denomina “Capitalismo para todos” o “Platita para todos”: un programa de créditos accesibles, facilidades tributarias para impulsar la economía formal, y eliminar barreras de importación a productos que Bolivia no fabrique, lo que incluye la “eliminación” de la aduana.
Otro punto que marca su denominada Agenda 50/50 es la reforma de la Justicia y la lucha contra la corrupción, a la que califica como un problema estructural del país.
“No estamos en ningún acuerdo político. Nosotros buscamos la unidad con la gente, no entre cuatro personas y de forma secreta”, dijo al periódico El Deber.
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