Klara mandó a construir una jaula de hierro para el sótano y ahí encerró a sus hijos completamente desnudos. Según relató uno de los hijos en juicio, Klara, su tía y Barbora comenzaron a abusar de ellos y torturarlos, dejándolos vivir y dormir sobre sus excrementos, prácticamente sin comer, los quemaban con cigarrillos, los golpeaban, los obligaban a bañarse en agua helada y hasta cortaron trozos de su piel para comérsela.