El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó polémica el martes 4 de febrero al asegurar que la cocaína no es peor que el whisky durante un el primer Consejo de Ministros transmitido en vivo.
Raúl Mulino negó que se haya acordado no cobrar tarifas a embarcaciones estadounidenses que crucen el Canal de Panamá, como afirmó el Departamento de Estado.
"La cocaína es ilegal porque la hacen en América Latina, no porque sea más mala que el whisky. La cocaína no es más mala que el whisky", dijo el mandatario colombiano.
AMBOS SON PERJUDICIALES
El psiquiatra Antonio Lozano aseguró a Perú21 que el mandatario colombiano fue irresponsable al realizar aquella comparación: "Un comentario que tiene que ver con la salud de las personas, con la salud pública, requiere de una reflexión previa antes de dar un comentario de esa magnitud".
El especialista resaltó que ambas sustancias son perjudiciales para quienes abusan de ellas: "Éticamente sería contraproducente decir que uno es más perjudicial que el otro, porque ambos tienen un impacto significativo en la salud que abusan de ellas".
En ese sentido, advirtió que en el caso del alcohol, se puede desarrollar "daños hepáticos, problemas cardiovasculares, incluso problemas neurológicos con deterioro cognitivo".
Además, indicó que existe el riesgo de que "si se generan daños a nivel gástrico pueden contribuir al desarrollo de un cáncer si es que la persona tiene vulnerabilidad genética a ella".
Todo ello sumado al "impacto a nivel social, familiar y laboral".
Lozano precisó que la cocaína puede presentar "una serie de consecuencias de salud que puede ser desde problemas cardiovasculares, infarto de miocardio, arritmias. Incluso neurológicos, pueden generarse accidentes cerebrovasculares, complicaciones respiratorias, porque hay un daño vascular a nivel pulmonar".
Además se debe sumar daños "a nivel nasal".
¿Cuál es más adictiva?
El psiquiatra Antonio Lozano manifestó que "es difícil" determinar cuál de las sustancias es más adictivas. En ese sentido, indicó que "son experiencias que, aunque son individuales y distintas, la persona adictiva va a tender a hacer abuso de ellas dependiendo también de factores, como el acceso a ellas".
En su opinión, "el alcohol puede ser un poco más sencillo porque de alguna manera en la vida social está normada como una sustancia de uso recreativo", mientras que para la cocaína "quizás se requiera que la persona tenga recursos económicos para acceder a ella".
"Aún así tenemos la pasta básica, que es más accesible en lo que es la economía", acotó.
El especialista indicó que la adicción depende de varios factores: "Tiene que ver con la dosis, con la frecuencia de consumo, con la vulnerabilidad genética de la persona a desarrollar adicciones o a patologías a nivel emocional o psiquiátricas que puede llevar a la persona a mayor consumo".
La afirmación de que "la cocaína no es peor que el whisky" ha generado debate en torno a los efectos comparativos de ambas sustancias. Diversos estudios han evaluado el impacto del alcohol y la cocaína en la salud individual y pública.
El alcohol pasa por diversos procesos de certificación, y su producción y circulación son regulados. En el caso de la cocaína, al estar fuera de la ley, no pasa ningún control.
LO QUE SEÑALA THE LANCET
Un estudio publicado en The Lancet en 2010 analizó 20 drogas y sus efectos en individuos y la sociedad. Los resultados indicaron que el alcohol es más dañino que la cocaína en términos de daño total, considerando factores como mortalidad, dependencia, impacto en la familia y costos económicos, según la BBC.
Sin embargo, es crucial reconocer que tanto el alcohol como la cocaína conllevan riesgos significativos para la salud. El consumo de alcohol está asociado con enfermedades hepáticas, cardiovasculares y diversos tipos de cáncer. Mientras que la cocaína puede provocar trastornos cardiovasculares, neurológicos y psiquiátricos, además de un alto potencial de adicción.
La combinación de alcohol y cocaína es particularmente peligrosa. Esta mezcla produce cocaetileno, una sustancia que potencia los efectos tóxicos de ambas drogas y aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares y hepáticos.
En resumen, aunque algunos estudios sugieren que el alcohol puede tener un impacto social y de salud más amplio que la cocaína, ambas sustancias son perjudiciales y su consumo debe ser abordado con precaución.
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