La policía religiosa de Nigeria detuvo a 25 jóvenes en una operación en el norte del país, en una región caracterizada por su fuerte conservadurismo y predominancia musulmana. Según informaron las autoridades, los arrestos se realizaron por sospechas de planear una boda homosexual en la ciudad de Kano, la más grande del norte.
La policía de la sharía, conocida como Hisbah, actuó tras recibir denuncias de algunos habitantes de la comunidad. Los agentes irrumpieron en un centro de eventos en Kano, donde, según las versiones, se estaba llevando a cabo la planificación de la boda. La intervención generó controversia en un contexto de estrictas leyes religiosas.
El psicoanalista recuesta al país en el diván, con presidente nuevo y en plena crisis de representación. Analiza a la generación Z, a las protestas contra un candidato en Puno y a los partidos que integran el Acuerdo Nacional.
En el operativo fueron arrestadas dieciocho hombres y siete mujeres, todos de unos veinte años. Entre los detenidos se encontraba la pareja que, presuntamente, planeaba contraer matrimonio en esa celebración prohibida. Mujahed Abubakar, subjefe de la policía religiosa, confirmó la detención y la cantidad de personas arrestadas.
Abubakar explicó a la prensa que uno de los hombres “planeaba casarse con otro joven en el lugar de esta reunión ilegal”. Además, afirmó que se iniciarán investigaciones oficiales para determinar las acciones legales que corresponden en este caso, en un marco de estricta aplicación de la ley religiosa.
La sharía en Nigeria, basada en las enseñanzas del Corán, rige en paralelo a los sistemas judiciales estatal y federal en 12 estados del norte del país. Sin embargo, en estos territorios, la interpretación de la ley es particularmente restrictiva respecto a la comunidad LGBT.
Según la interpretación local de la sharía, la homosexualidad está penada con la muerte. Aunque en la práctica esta condena nunca ha sido aplicada en Nigeria, la ley en vigor refleja un fuerte rechazo social y legal hacia las personas LGBT+.
En 2014, Nigeria aprobó una ley federal que prohíbe los matrimonios entre personas del mismo sexo, así como la promoción de uniones civiles. Quien infrinja esta legislación puede ser condenado a hasta 14 años de prisión, consolidando un entorno de represión jurídica y social contra la comunidad LGBT+ en el país.