“Había gente caminando de lado a lado como fantasmas, personas cuyo cuerpo entero estaba tan quemado que no podía distinguir la diferencia entre hombres y mujeres, sus cabello erizados, con los rostros hinchados del doble de tamaño, los labios desprendidos, con las dos manos extendidas y la piel quemada colgando”, describió.