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Les ofrecieron trabajar en Europa y ganar en dólares, pero acabaron secuestrados

La supuesta agencia de viajes los metió en una casa con otras 52 personas y los obligaba a matar chanchos.

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Polonia
Jóvenes argentinos fueron secuestrados en Polonia por falso trabajo en un frigorífico de cerdos. (Foto: Composición)
Fecha actualización:
30/03/2025 - 14:36
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Lucas Terraza (23) y Milagros Gutiérrez (21), una pareja de Córdoba, Argentina, decidieron emigrar a Polonia en busca de mejores oportunidades laborales. Aplicaron a una oferta de trabajo en un frigorífico porcino en Polonia, donde se les prometió un sueldo en dólares, vivienda y posibilidad de crecimiento; sin embargo, la realidad fue marcada por hacinamiento, violencia extrema y condiciones laborales abusivas.

En el año 2023, la pareja conoció una agencia de empleo, en Buenos Aires, que ofrecía trabajos en Europa, gracias a la recomendación de una amiga. Tras cumplir con todos los requisitos exigidos, emprendieron su viaje en febrero del año siguiente hacia la ciudad de Srem, en Polonia.

"Nos habían prometido una casa compartida solo para parejas, pero al llegar nos encontramos con 52 personas hacinadas en el mismo lugar, incluidas familias con niños y adultos mayores. Solo había dos baños y una cocina para todos", relató Lucas.

Además de la pareja, en la vivienda convivían personas de diversas nacionalidades como Colombia, Georgia, Moldavia y Rusia. Desde los primeros días, la convivencia estuvo marcada por episodios de violencia extrema entre los inquilinos.

La jornada laboral en el frigorífico era de lunes a sábado, con turnos de entre 9 y 10 horas diarias. Los salarios oscilaban entre 600 y 800 dólares mensuales, si hacían horas extra. Y, para salir de ese empleo abusivo, tenían que pagar una penalización.

"Nos fuimos con el viaje financiado, pero, si queríamos renunciar, debíamos de pagar todo lo adeudado. De lo contrario, no nos dejaban ir. Era un tipo de secuestro", denunció el argentino retenido, Lucas Terraza, tras su fuga del cautiverio.

El joven también contó que el trabajo de cortar cerdos era extremadamente duro y que, "cuando hablábamos sobre querer salir de la casa, el encargado nos amenazaba. Nos decía que, si seguíamos hablando, nos iba a ir mal a mi novia y a mí", aseguró.

 

Violencia y huida

El ambiente en la casa era cada vez más hostil. Hasta "veíamos apuñalamientos frente a nosotros. La violencia era insoportable", contó Lucas. La mayoría de los residentes eran personas que habían participado en conflictos bélicos en medio oriente.

Ante esta situación, decidieron escapar. Con la ayuda de un grupo de colombianos, lograron reunir 2500 euros para pagar la penalización impuesta por la empresa y, así, obtener los documentos necesarios para abandonar el violento lugar.

"Tuve que pedir prestado dinero a unos amigos colombianos. Además, me descontaron del sueldo para firmarme los papeles que permitieran nuestra salida. Sin esa firma, no podíamos hacer nada y quedábamos en el limbo", finalizó Lucas Terraza.


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