El senador Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se impuso en la inédita segunda vuelta presidencial de Bolivia con el 54,61 % de los votos.
Tras conocer los resultados preliminares, agradeció el respaldo ciudadano y aseguró que su gestión marcará una nueva etapa de diálogo, unidad y apertura internacional. ¿Cuál es su primera propuesta y qué país recibe? Te lo contamos.
Su triunfo, con más del 54% de los votos, pone fin a dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo.
Desde La Paz, Paz Pereira, de 58 años, expresó su gratitud hacia los mandatarios que ya lo felicitaron y afirmó que “Bolivia vuelve a recuperar paso a paso su escenario internacional”, tras dos décadas de pérdida “geopolítica y geoeconómica”.
“Queremos abrir el país al mundo y trabajar con todos los hombres y mujeres que deseen salir adelante”, señaló el economista.
“Queremos abrir el país al mundo y trabajar con todos los hombres y mujeres que deseen salir adelante”, señaló el economista.
El presidente electo destacó además el respaldo del Gobierno de Estados Unidos, representado por el vicesecretario de Estado Christopher Landau, para fortalecer una “relación estrecha” con una de las principales potencias globales.
Asimismo, agradeció a su contendiente Jorge Tuto Quiroga, quien reconoció los resultados del balotaje, y subrayó que “no es Rodrigo el que gana, es Bolivia la que gana”.
Paz también celebró que el nuevo Congreso esté conformado por representantes de distintas fuerzas políticas, lo que —dijo— refleja “una gran transformación luego de 20 años de gobiernos del MAS”.
Con el 97,86 % de las actas computadas, el Tribunal Supremo Electoral calificó la tendencia como irreversible. Paz asumirá la Presidencia de Bolivia el próximo 8 de noviembre, en medio de una severa crisis económica marcada por la falta de divisas, la escasez de combustibles y el encarecimiento de productos básicos.
“Hoy Bolivia ganó en democracia”, resumió el presidente electo, quien promete iniciar una nueva etapa de unidad nacional y proyección internacional para su país.
EL PAÍS QUE LE TOCA
El centroderechista Rodrigo Paz asumirá la presidencia de Bolivia el próximo 8 de noviembre con el 54,5 % de los votos.
Recibe un país sumido en una crisis económica histórica, con reservas agotadas, inflación desbordada y una población que exige resultados inmediatos tras dos décadas de gobiernos socialistas.
Bolivia atraviesa su peor crisis en cuatro décadas. La escasez de dólares y combustibles ha provocado una inflación interanual del 23 % a septiembre, mientras las calles de las principales ciudades reflejan la desesperación con largas filas de vehículos esperando abastecerse.
El saliente presidente Luis Arce, que renunció a la reelección por su baja popularidad, agotó las reservas internacionales en un intento de mantener una costosa política de subsidios a los combustibles.
Frente a este escenario, Rodrigo Paz ha prometido ajustes fiscales y una reducción drástica de los subsidios, aunque mantendrá apoyos para el transporte público y sectores críticos. Su plan, de corte gradualista, busca evitar un “shock económico”, pero expertos advierten que la lentitud podría jugarle en contra.
“Cuando los ajustes se hacen poco a poco pueden tener un efecto inverso”, advierte el economista Napoleón Pacheco, de la Universidad Mayor de San Andrés. La politóloga Gabriela Keseberg agrega: “Ojalá le den un poco de paciencia, pero eso solo ocurrirá si el nuevo gobierno actúa de inmediato”.
El reto político: sin mayorías y con heridas abiertas
En el Congreso, Paz no contará con mayoría absoluta. Su Partido Demócrata Cristiano obtuvo 46 diputados, frente a los 39 de la Alianza Libre de Jorge Quiroga. La tercera fuerza, Alianza Unidad —liderada por el empresario Samuel Doria Medina—, cuenta con 26 escaños y podría ser clave para aprobar reformas estructurales.
La campaña dejó heridas políticas difíciles de cerrar. “Son heridas que son difíciles de resolver”, señala la socióloga María Teresa Zegada, quien advierte que Paz deberá pactar para alcanzar los dos tercios necesarios en algunas reformas.
Evo Morales, el gran opositor
El expresidente Evo Morales, impedido de postular por un fallo judicial, ha prometido “dar batalla en las calles y los caminos” frente a un eventual gobierno de derecha.
Desde su bastión en el Chapare, donde se encuentra refugiado de una orden de captura por un caso de trata de menor que él niega, Morales se prepara para liderar la oposición social.
Paz, por su parte, ha asegurado que su gobierno respetará las leyes y las decisiones judiciales, pero su mayor desafío será mantener la estabilidad en medio de la presión económica y política.
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