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La guerra en Irán se trasladó a Ormuz

El paso marítimo ha sido blanco de ataques por parte de Irán, que busca contrarrestar la ofensiva de Estados Unidos e Israel afectando la economía.

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Al menos 22 buques civiles fueron atacados en el estrecho.
Fecha actualización:
22/03/2026 - 07:05
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El conflicto en Irán dejó de centrarse solo en bombardeos y ataques en Teherán. El nuevo frente crítico es el estrecho de Ormuz, el paso marítimo más sensible para el petróleo mundial por donde pasa una quinta parte del crudo global.

Irán, agobiado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel —que acabó con la vida de su ayatolá Alí Jamenei—, ha conseguido dificultar el tránsito y volver peligrosa la zona para encarecer el precio del crudo, generando inflación y perjuicio a los mercados globales.

El país no necesita hundir todos los barcos que pasan por allí; le basta con colocar minas marinas, drones, misiles o amenazas para que los buques no quieran pasar.

Aunque Irán no controla el estrecho, ubicado entre su zona norte y la zona sur de Omán, y a pesar de que legalmente el tránsito está regido por el derecho marítimo internacional, ha logrado convertirlo en un espacio hostil teniendo presencia militar, islas estratégicas alrededor y capacidad naval muy cerca.

Desde que comenzó la guerra, el 28 de febrero, al menos 22 buques civiles, entre petroleros, portacontenedores y bulk carriers, han sido atacados por Irán en Ormuz, según Reuters. En tanto, el Ejército estadounidense afirmó ayer haber destruido un búnker iraní equipado de armas que amenazaban los envíos de petróleo y gas a través del estrecho.

Este cuello de botella por donde salen del Golfo Pérsico los barcos que transportan petróleo, combustibles refinados y gas natural licuado hacia Asia y Europa es la ruta energética más sensible del mundo.

Se estima que en condiciones normales cruzaban más de 100 buques diarios. Un reporte del Wall Street Journal habla de 138 incluso, pero que en marzo de este año el número cayó dramáticamente a solo tres por día en el momento más crítico.

The Guardian reportó que las primas de riesgo de guerra, es decir, el costo extra del seguro que debe pagar un barco para entrar a una zona peligrosa por guerra o conflicto, subieron desde 0.25% hasta 7.5% del valor del buque en algunos casos.

Las dificultades de tránsito en Ormuz originaron que en este mes la gasolina en EE.UU. subiera más del 30% y el promedio nacional llegó a US$3.88 por galón, con una proyección de pasar los US$4. Reuters informó que el diésel en EE.UU. superó los US$5 por galón, golpeando los sectores de manufactura, logística y, por supuesto, los precios al consumidor.

La Administración de Información Energética (EIA) de EE.UU. estimó en el primer semestre de 2025 que el país importó alrededor de 0.4 millones de barriles diarios por Ormuz, eso fue 7% de sus importaciones de crudo y 2% de su consumo total de líquidos petroleros.

REACCIONES

En una conferencia de prensa del 19 de marzo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dijo que deberían construirse oleoductos y gasoductos para llevar petróleo y gas del Medio Oriente por la Península Arábiga hasta puertos israelíes en el Mediterráneo, evitando la amenaza iraní en Ormuz.

“Veo eso como un cambio real que vendrá después de esta guerra”, añadió.

El 14 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que “los países del mundo que reciben petróleo a través del estrecho de Ormuz deben encargarse de esa ruta, y nosotros ayudaremos… mucho”.

Un día después, el mandatario advirtió a sus aliados y presionó para que ayuden a mantener abierto el estrecho. Incluso se informó que advirtió a la OTAN sobre un “very bad future” si no colaboraban.

Antes, Trump había dejado abierta la posibilidad de que la Marina de EE.UU. escolte a embarcaciones petroleras, de ser necesario, para evitar ataques de Irán.

En Ormuz ya no solo se disputa una guerra regional; se juega, barril a barril, la estabilidad económica del mundo.

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