Yoshiko Kajimoto era una estudiante, de 14 años, que se encontraba a 2,3 km del hipocentro (el punto cero de la explosión), trabajando en la madrugada en una fábrica de motores de aviones, cuando la bomba cayó sobre Hiroshima. Vio una luz azul por la ventana, luego la oscuridad en la planta colapsada y después se desmayó.