Una llamada ciudadana ha puesto fin a una pesadilla de más de un año en la pequeña localidad de Hagenbach, al noreste de Francia. La Fiscalía de Mulhouse confirmó la imputación de un hombre de 43 años, acusado de mantener en cautiverio a su propio hijo de nueve años dentro de una furgoneta estacionada en un patio privado.
La mercadería se iba a comercializar ilegalmente, compitiendo de manera desleal con los negocios formales.
La intervención de la gendarmería se produjo el pasado lunes, luego de que una vecina alertara sobre "ruidos extraños" provenientes del vehículo.
Al abrir la furgoneta, los agentes encontraron una escena desgarradora. El niño estaba tumbado en posición fetal, completamente desnudo y cubierto apenas por una manta sobre cúmulos de basura.
Según el fiscal Nicolas Heitz, el menor presentaba un cuadro severo de desnutrición y palidez.
Debido al tiempo que pasó obligado a permanecer sentado en un espacio reducido, el niño había perdido la capacidad de caminar. Fue trasladado de inmediato al hospital de Mulhouse para recibir atención urgente.
Las declaraciones del pequeño y las confesiones del padre han revelado una dinámica familiar perversa. El menor relató que la pareja de su progenitor "ya no lo quería en el apartamento" y exigía su internamiento psiquiátrico.
El padre, por su parte, admitió haberlo encerrado desde noviembre de 2024 para, supuestamente, "protegerlo" de dicha mujer y evitar su hospitalización.
Su última ducha habría sido a finales de 2024. Se vio obligado, además, a orinar en botellas de plástico y defecar en bolsas de basura.
Desapareció del sistema escolar de un día para otro; el colegio archivó su expediente luego de que la familia alegara que sería educado bajo otra modalidad.
Situación legal de los implicados
El padre se encuentra actualmente en prisión preventiva. Por otro lado, su pareja, una mujer de 37 años que convivía en el apartamento con otros dos menores (hijas de ambos de una relación anterior), también enfrenta cargos por no denunciar malos tratos y privación de cuidados.
Aunque ella niega tener conocimiento del secuestro, el padre sostiene que ella sospechaba de la situación.
El fiscal Heitz subrayó que "ningún elemento médico" respalda la existencia de problemas psiquiátricos en el niño, desmintiendo la excusa utilizada por la madrastra para rechazarlo.
Las autoridades francesas han asumido la custodia provisional de los tres menores de la familia mientras la investigación sigue su curso. El caso ha generado una profunda conmoción en Hagenbach, una pacífica comuna de apenas 800 habitantes que hoy se pregunta cómo el menor pudo "desvanecerse" de la vida pública durante meses sin que nadie notara su ausencia.
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