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El futuro de Colombia se juega en las urnas

Más de 41 millones de colombianos acuden a las urnas para elegir entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Los indecisos jugarán un rol clave.

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El país vecino decidirá hoy a su próximo presidente entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. (Foto: AFP)
Fecha actualización:
21/06/2026 - 07:42
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Colombia llega hoy a una de las elecciones más polarizadas de los últimos tiempos. Más de 41 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir entre el candidato de derecha Abelardo de la Espriella y el senador de izquierda Iván Cepeda en una contienda que también se ha convertido en un referéndum sobre la gestión del presidente Gustavo Petro.

Los últimos días de campaña han estado marcados por una intensa disputa voto a voto, acusaciones, denuncias de campañas de desinformación en redes sociales y una creciente tensión política. De un lado, De la Espriella concentró su discurso en la seguridad ciudadana, el combate contra la delincuencia y la recuperación económica. Del otro, Cepeda defendió las reformas impulsadas por el actual gobierno y planteó la necesidad de profundizar los cambios sociales emprendidos.

Las encuestas publicadas antes de la entrada en vigencia de la veda electoral muestran una ventaja consistente para De la Espriella. El sondeo de Guarumo-Ecoanalítica le otorgó un 52.6% de intención de voto frente al 45% de Cepeda. AtlasIntel registró 54.4% para el candidato de derecha y 44.4% para el senador de izquierda. En tanto, el Centro Nacional de Consultoría (CNC) mostró un escenario más ajustado con 48.6% para De la Espriella y 44.7% para Cepeda.

HAY UN FAVORITO

El matemático y estadístico peruano Mathieu Rojas considera que el panorama favorece claramente al candidato de derecha.

“No tengo un pronóstico numérico, pero De la Espriella es el claro favorito. Tendría que ocurrir un cataclismo para que Cepeda logre ganar”, señaló a Perú21.

Rojas recordó que en la primera vuelta De la Espriella obtuvo 43.75% de los votos frente al 40.90% de Cepeda, mientras que Paloma Valencia alcanzó 6.92% y Sergio Fajardo 4.26%.

“De la Espriella tiene un camino muy fácil para llegar al 50% necesario para ganar”, afirmó. Según explicó, el respaldo inmediato de Valencia y del expresidente Álvaro Uribe a De la Espriella tras la primera vuelta le permitió consolidar una ventaja importante. “Solo con los votos de Valencia, De la Espriella llegaría a 50%”, sostuvo.

En contraste, observó que Cepeda necesita captar buena parte del voto de centro para remontar la diferencia. “Sin el apoyo explícito de Fajardo, es difícil ver cómo podría lograrlo”, indicó. Aunque reconoció los esfuerzos del candidato de izquierda por moderar su discurso y acercarse a sectores de centro, concluyó que ello “no parece ser suficiente para voltear una campaña que desde la noche de la primera vuelta estaba en su contra”.

LA INJERENCIA DE PETRO

La elección enfrenta dos proyectos claramente opuestos. En ese marco, la figura de Gustavo Petro ha estado presente durante toda la campaña. Aunque no participa directamente en la elección, su respaldo abierto a Cepeda y sus reiteradas intervenciones públicas han provocado cuestionamientos desde la oposición, que considera que el mandatario ha intentado influir en el proceso electoral.

En las últimas semanas, Petro cuestionó decisiones de organismos electorales, denunció presuntos actos de censura contra contenidos favorables a Cepeda y mantuvo una activa participación en redes sociales defendiendo al candidato oficialista.

El analista internacional Walter Flores advirtió que la polarización no desaparecerá después de la elección. En declaraciones a Infobae, sostuvo que “Colombia va a seguir polarizada” y atribuyó esta situación a “una herencia del petrismo”, al considerar que durante los últimos años se profundizó la división política y social del país. A su juicio, independientemente de quién resulte ganador, el próximo presidente enfrentará el desafío de gobernar un país partido prácticamente en dos y reconstruir consensos en un clima de alta confrontación.

Sea cual sea el resultado, quien resulte elegido enfrentará el desafío de gobernar una nación profundamente dividida, un reto que también tendrá el próximo jefe de Estado en Perú.

 

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