Charlotte, Carolina del Norte, quedó sacudida por un crimen atroz que ha generado indignación a nivel nacional. Iryna Zarutska, una joven refugiada ucraniana de 23 años, fue asesinada a puñaladas dentro de un tren ligero el pasado 22 de agosto en un ataque no provocado que quedó registrado en las cámaras de seguridad del sistema de transporte.
La expareja del futbolista no dudó en ironizar sobre los recientes tratamientos estéticos que se realizó Christian Cueva en un centro especializado de Lima.
El principal sospechoso es Decarlos Brown, de 34 años, un hombre con un extenso historial delictivo que incluye condenas por robo a mano armada, hurto y allanamiento. Brown fue detenido y enfrenta cargos por asesinato, mientras un juez ordenó que permanezca 60 días bajo evaluación psiquiátrica en un hospital local.
Según el informe del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg, la agresión ocurrió poco antes de las 10 de la noche. En el video se observa a Zarutska ingresando al vagón y sentándose frente a Brown. Durante más de cuatro minutos no hubo interacción entre ambos, hasta que el hombre sacó un cuchillo de su bolsillo y la atacó directamente en la garganta en tres oportunidades.
“La sangre gotea visiblemente en el suelo mientras el acusado se aleja de la víctima. No parece haber existido interacción previa”, se lee en la declaración jurada de un detective. Zarutska quedó inconsciente poco después del ataque y no logró sobrevivir.
Zarutska había llegado a Estados Unidos en 2022 junto a su madre, su hermana y su hermano, escapando de la guerra en Ucrania. Su obituario la describe como una joven alegre que “rápidamente se adaptó a su nueva vida” en Carolina del Norte. Su brutal asesinato generó consternación entre la comunidad migrante y organizaciones de derechos humanos.
Antecedentes del sospechoso
Brown acumulaba más de una decena de detenciones desde 2011 y pasó más de ocho años en prisión por robo con arma peligrosa. A inicios de este año, había sido arrestado nuevamente por uso indebido del 911 tras insistir en que “un material artificial controlaba sus movimientos”.
Pese a su historial, en enero fue liberado sin fianza por orden de un juez, lo que ha despertado duras críticas hacia el sistema judicial local.
Reacciones políticas y polémica
La alcaldesa de Charlotte, Vi Lyles, expresó sus condolencias, aunque su declaración inicial generó críticas porque se enfocó más en el historial del agresor y en la problemática de salud mental y falta de vivienda que en la víctima.
“Esta es una situación trágica que pone de manifiesto los vacíos en nuestras redes de seguridad social”, declaró. Una semana después, identificó públicamente a Zarutska y pidió no difundir las imágenes del ataque “por respeto a la familia”.
La respuesta de Lyles fue duramente cuestionada por figuras republicanas. El secretario de Transporte de EE.UU., Sean Duffy, acusó a la alcaldesa de “ocultar la cruda realidad” y responsabilizó a las autoridades locales por no haber encarcelado a Brown pese a sus antecedentes. Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt aseguró que “nunca debió estar en libertad”.
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