Aaron Zimmerman, profesor de optometría de la Universidad Estatal de Ohio, explica a AFP que el principal peligro asociado “procede de la toxicidad fotoquímica, cuando ondas cortas y potentes de luz azul, violeta y ultravioleta -esta última invisible- desencadenan reacciones químicas que dañan los bastoncillos y conos de la retina, la membrana situada en la parte posterior del ojo que recibe las impresiones luminosas y las transmite al nervio óptico”.