Los países firmantes acordaron hace cuatro años en París limitar el calentamiento global para mantenerlo muy por debajo de 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit), idealmente en 1,5 Celsius (2,7 Fahrenheit) para final de siglo, en comparación con la era preindustrial. Las temperaturas ya han subido de media en torno a un grado centígrado, dejando poco margen para que se alcance el objetivo más ambicioso.