La ceremonia lleva celebrándose en Inglaterra anualmente desde el año 600 y la reina tuvo la idea, desde el principio de su reinado en 1952, de ampliar su alcance a todas las catedrales del país. Este año, sin embargo, Isabel II se ha visto obligada a renunciar a esa tradición debido a su deteriorado estado de salud, con su hijo el príncipe Carlos de Gales y Camila de Cornualles como sustitutos.