Para Tamie esta experiencia fue increíble, pero en ese momento no se cruzó por su cabeza la idea de vivir del arte. No pensó que eso fuera posible. Pese a ello, se arriesgó y poco a poco fue metiéndose más en este mundo. En este camino, participó de una muestra colectiva en Tokio, en el Instituto Cervantes y, aunque no pudo estar presente físicamente, su trabajo estuvo ahí.