A pocos días de haber anunciado la integración de los proyectos arqueológicos del Arco del Puente y el Molino de Aliaga —estructuras que datan de los siglos XVI y XVII y son consideradas las más antiguas de la capital— la Municipalidad de Lima enfrenta un inesperado revés.
El Ministerio de Cultura (Mincul), por solicitud de Palacio de Gobierno, ha declarado la nulidad parcial de las autorizaciones previamente otorgadas, generando una nueva tensión dentro del Ejecutivo.
Un bus de la línea 301 del Corredor Azul impactó contra un árbol en la cuadra 11 de la avenida Arequipa.
La medida implica que Prolima, órgano edil encargado de la recuperación del Centro Histórico, deberá cerrar en un plazo máximo de 15 días las unidades de excavación ubicadas en los sectores Alameda Chabuca Granda 1 y 2, zonas que se encuentran a escasos metros de Palacio de Gobierno.
Desde Prolima, la preocupación no se ha hecho esperar. La entidad considera que esta decisión representa una amenaza directa al patrimonio histórico de Lima, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Carlos Vega, subgerente de Prolima, lamentó que el Ministerio de Cultura no haya considerado el informe técnico presentado en respuesta a la medida. “La gerencia nunca actuó fuera del margen de lo establecido en las autorizaciones otorgadas en su momento”, afirmó.
Vega también cuestionó los argumentos esgrimidos por Palacio de Gobierno para justificar la nulidad. “La posición de Palacio tiene tres fundamentos poco valideros. Es un tema de seguridad y gestión de riesgos con respecto al desplazamiento de la presidenta de la República, lo cual no se está vulnerando en lo absoluto, ya que el tránsito vehicular no se ha restringido y hemos brindado alternativas para no perjudicar el acceso o ingreso de ningún conductor o peatón en la zona. Finalmente está el argumento del riesgo en sus operaciones aéreas desde su helipuerto por la profundidad de las obras, lo cual carece de sentido, entendiendo que dicho espacio está incluso más cerca del Río Rímac, el cual evidentemente tiene una mayor profundidad”, aseveró.
El funcionario advirtió que el cierre abrupto de las excavaciones podría generar un daño irreversible. “Inicialmente la falta de voluntad para llegar a un punto medio nos preocupó bastante; sin embargo, ahora incluso el panorama parece ser más complicado, sobre todo, porque cerrar las excavaciones en un plazo de 15 días no resulta compatible con la normativa del mismo Ministerio de Cultura”, precisó.
Entre los riesgos técnicos señalados, Vega mencionó el aumento de humedad y acumulación de sales debido a la cercanía del río y la interrupción de la recuperación de áreas verdes. Estos factores, explicó, podrían debilitar los ladrillos y enlucidos, comprometiendo la estabilidad de los muros y pisos ya excavados.
Además, alertó que los trabajos de desalinización quedarían truncos, lo que aceleraría el deterioro de las estructuras. “Interrumpirlos no solo anula el esfuerzo invertido, sino que dejaría las estructuras más expuestas a un deterioro rápido. Incluso señaló que, con los materiales inadecuados que se pretenden utilizar, podrían generarse microclimas que en poco tiempo ocasionarían la pérdida de sectores completos ya recuperados”, indicó.
Ante este escenario, la Municipalidad Metropolitana de Lima anunció que tomará medidas legales. “Como Municipalidad Metropolitana de Lima, vamos a tomar las acciones legales pertinentes con la finalidad de salvaguardar el patrimonio”, concluyó Vega.
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