El equipo edil inició un proceso sancionador contra el negocio e impuso una multa de dos UIT (unidades impositivas tributarias), equivalentes a S/8,800, por no mantener el establecimiento comercial en óptimas condiciones de higiene y libre de insectos, roedores o cualquier agente que ocasione enfermedades. Además, se dispuso la clausura hasta que se regularice la conducta infractora.