Un crimen que estremeció a Lima terminó con una condena ejemplar. El Poder Judicial dictó cadena perpetua contra los ciudadanos venezolanos María Ruiz Bolívar, de 41 años, y Óscar Salinas Hernández, de 27, tras declararlos culpables por el delito de extorsión agravada en agravio del joven chofer Jorge Ríos Lafite.
La víctima tenía apenas 21 años cuando fue asesinada en septiembre de 2024 en el distrito de Los Olivos. Jorge trabajaba como chofer de combi y, según el Ministerio Público, fue acribillado por sicarios mientras esperaba pasajeros dentro de su unidad.
Tres personas se encontraban dentro del inmueble al momento del ataque, pero nadie salió herido.
El caso ha generado indignación por el motivo detrás del ataque. De acuerdo con la información fiscal, el joven transportista pagaba S/ 7 diarios para que lo dejaran trabajar en paz. Sin embargo, días antes del crimen se retrasó en el pago debido a que su combi presentó desperfectos.
Ese atraso habría sido suficiente para que los criminales decidieran acabar con su vida. La víctima no fue atacada por una deuda millonaria ni por un conflicto mayor, sino por no cumplir a tiempo con un cupo de apenas S/ 7, una cifra que revela el nivel de crueldad con el que operaban sus extorsionadores.
En cuestión de segundos, la violencia criminal lo alcanzó en plena vía pública y dejó en evidencia el peligro que enfrentan muchos transportistas sometidos al cobro de cupos.
Además de Ruiz Bolívar y Salinas Hernández, el Poder Judicial también condenó a Yofran Vargas Muñoz, de 30 años, y Jesús Martín Chacón, de 27. Ambos, también de nacionalidad venezolana, recibieron nueve años de prisión por el mismo caso.
La sentencia de cadena perpetua contra los principales responsables marca un precedente frente a los casos de extorsión agravada que golpean al transporte urbano. El mensaje judicial es claro: quienes utilizan el miedo, las amenazas y las armas para someter a trabajadores pueden recibir la pena más severa.
El asesinato de Jorge Ríos Lafite vuelve a encender la preocupación por la inseguridad que viven los choferes de combi y transportistas en Lima. Muchos de ellos salen a trabajar cada día bajo presión, expuestos al cobro de cupos y al riesgo de represalias si no pagan.