Para ejecutar el proyecto, la alcaldía de Pítipo contrató por S/.9 millones al consorcio Perú II, de propiedad de Manuel Cajilima Velásquez, y para la supervisión de los trabajos al consorcio Pítipo Ingenieros, que se hizo de un convenio de S/.300 mil. Aunque la obra debía acabar en junio de 2009 los trabajos se paralizaron semanas antes, a pesar de que la alcaldía ya había desembolsado el total de la partida asignada.