“Lima está situada en un desierto y la situación de los cambios climáticos a nivel mundial afecta el proceso de las lluvias en estas épocas. Esperamos que en el transcurrir de los días el tema de la lluvia mejore, pero eso una variable natural y no podemos controlar. Podemos cambiar el destino de esta situación con el uso racional [del agua} por parte de toda la población. Hoy en día necesitamos que la población sea vuelva un aliado”, remarcó Ochoa.