Lima cambió de apariencia en cuestión de minutos. Una intensa llovizna comenzó a caer durante la noche de este lunes 27 de julio sobre distintos sectores de la capital, sorprendiendo a quienes todavía se encontraban en las calles y obligando a muchos peatones a buscar refugio bajo techos, árboles y paraderos.
La precipitación fue percibida en distritos como Ate, Cercado de Lima, Miraflores, Barranco, entre otros. Bajo el alumbrado público, las gotas se hicieron más visibles y las pistas adquirieron ese brillo característico que deja la lluvia sobre una ciudad poco acostumbrada a recibirla con tanta persistencia.
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A las 9:00 de la noche, Lima registraba una temperatura cercana a los 21 grados, cielo nublado, una humedad de 81 % y vientos de aproximadamente 18 kilómetros por hora. Estas condiciones ayudaron a reforzar la sensación de una noche húmeda, pese a que las temperaturas diurnas se habían mantenido templadas.
En los distritos cercanos al mar, la llovizna se confundió con la neblina y el aire húmedo habitual del invierno. En el este de la ciudad, en cambio, su presencia resultó más llamativa: techos, automóviles y veredas comenzaron a mojarse mientras los vecinos observaban desde sus ventanas el inesperado cambio del tiempo.
El episodio no apareció completamente fuera de las previsiones. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología había advertido un incremento de la nubosidad hacia la tarde y la noche, acompañado por la posibilidad de lluvias dispersas e intermitentes, además de un aumento del viento en la costa.
La llovizna llegó, además, en una noche especial para la ciudad, a pocas horas de las celebraciones por Fiestas Patrias.