La paciente, Gladys Mariselli Rojas (56), casada y mamá de una hija, contó que hace cuatro años le detectaron el tumor y producto de la pandemia no la pudieron operar, por lo que el quiste fue creciendo. “Sentía como si hubiera comido un pulpo, tenía cansancio, várices, ampollas en la espalda, un malestar general”, afirmó.