Un panorama de terror y violencia quedó al descubierto en el anexo 8 de Las Praderas de San Antonio, en Jicamarca. Las autoridades procedieron con la clausura definitiva del establecimiento informal denominado 'Regreso a la vida', luego de que se viralizaran imágenes donde un trabajador agrede a un interno que intentaba huir del recinto.
Un operativo conjunto de la Policía Nacional y el Ejército permitió desarticular a la organización criminal "Los Guardianes de La Pampa", incautar un arsenal de guerra valorizado en más de S/329 mil y detener a 21 presuntos integrantes en el distrito de Inambari. Sin embargo y pese al pedido de 18 meses de prisión preventiva por parte de la fiscalía especializada, los jueces se tiran la pelota.
El violento episodio ocurrió durante la medianoche, cuando un grupo de cinco internos trepó al techo de la vivienda con el fin de escapar de los presuntos maltratos.
Mientras los más jóvenes lograron huir, el último de ellos perdió el equilibrio al saltar, sufriendo un fuerte impacto en la cabeza.
En plena vía pública, el ciudadano herido fue interceptado por dos empleados del local.
Afortunadamente, las cámaras de seguridad vecinales registraron cuando uno de los cuidadores derribó al intenro, lo pateó repetidamente y le aplastó el rostro contra el pavimento.
A pesar de los gritos de auxilio, el agresor lo arrastró de vuelta y, antes de ingresarlo por la fuerza, lo golpeó contra el suelo hasta dejarlo completamente inconsciente.
Horas después del ataque, la Policía Nacional del Perú (PNP) logró rescatar al hombre y trasladarlo de emergencia al Hospital de Vitarte. Tras ser diagnosticado por lesiones craneales severas, el paciente fue estabilizado y dado de alta al día siguiente.
Un historial de tortura bajo la neblina
La reacción de la comunidad no se hizo esperar. Los residentes del sector denunciaron que el centro operaba de manera ilegal desde mayo de este año y que los lamentos de los internos eran una constante diaria.
Para obtener pruebas, las familias de la zona instalaron cámaras particulares, logrando recopilar audios y videos desgarradores que evidencian el calvario de los pacientes, quienes recibían castigos físicos, baños forzados con agua fría durante la madrugada bajo temperaturas extremas.
En los audios se escucha a las víctimas suplicar que detengan los golpes a cambio de tomar sus medicamentos.
Clausura municipal y fuga de los responsables
Ante la difusión del material audiovisual, fiscalizadores de la municipalidad distrital intervinieron el inmueble. Se confirmó oficialmente que el local carecía de permisos de zonificación, certificación de Defensa Civil y la autorización sanitaria correspondiente del Ministerio de Salud (Minsa).
Sin embargo, los administradores de la red informal lograron anticiparse al operativo. Aprovechando las horas previas a la intervención, cargaron sus pertenencias en camiones, desactivaron sus redes sociales y abandonaron el lugar.
Actualmente, las actas de clausura definitiva permanecen pegadas en la fachada del predio abandonado.
Por su parte, la PNP y las autoridades judiciales se encuentran procesando los videos y las manchas de sangre halladas en la calle para capturar al agresor e iniciar el proceso penal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de lesiones graves.
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