Según se supo, Gamarra se lanzó de una aeronave de la FAP a cinco mil pies de altura (1,500 metros) * y en el momento de jalar la manija para abrir el paracaídas, *las tiras (cuerdas) le rodearon el cuello. Ello evitó que las sedas se abran por completo y por la tensión que provocaba en la garganta, en pocos segundos el suboficial perdió el conocimiento.