A través de una videoconferencia, Ana, quien estaba postrada en una cama, detalló al juez Jorge Ramírez que, para poder explicar sus argumentos, tuvo que descansar, prepararse y quitarse el respirador que tiene conectado a la tráquea. Afirmó que necesita asistencia para tareas básicas como vestirse, cocinar, asearse o ir al baño. Pese a sus condiciones, pudo estudiar Psicología, trabajar y vivir sola hasta que el 2015 su mal se agravó. Fue sometida a una traqueotomía para poder respirar y una gastrostomía, para facilitar su alimentación.