Mientras el país asiste a la incertidumbre política tras la vacancia de la presidenta Dina Boluarte, en los pasillos de varios ministerios se mueve una maquinaria silenciosa pero eficaz: la de las designaciones de confianza y los viajes al extranjero. Con la atención pública centrada en la sucesión presidencial de José Jerí y el Congreso enfrascado en disputas internas, algunos ministros han encontrado en este desorden una ventana de oportunidad para colocar cuadros en cargos clave y autorizar comisiones al exterior que deberían ser reevaluadas por el nuevo gobierno.
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Desde el viernes 10 de octubre, en el diario oficial El Peruano se han oficializado desde agregadurías militares por dos años, prefectos para las regiones y nuevos jefes de organismos importantes para el país.
El Ministerio de Defensa, por ejemplo, que hasta hoy dirige Walter Astudillo, nombró a 12 coroneles de le Fuerza Aérea del Perú y a un general FAP, en misiones diplomáticas del 1 de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2027. A esto se le suma 13 nombramientos más de técnicos inspectores también de la Fuerza Aérea. Esta resolución fue publicada el sábado 11 de octubre y lleva la firma de Astudillo.
Resolución firmada por Walter Astudillo.
Desde el viernes, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones de César Sandoval, viene otorgando permisos de concesiones por 20 años para la operación de servicios de telecomunicaciones en todo el territorio nacional. El viernes se publicaron 2, el sábado 6, el domingo 1 y el lunes una más. Todas las diez autorizaciones llevan la firma del ministro Sandoval. El aún ministro también a designado entre viernes y sábado a directores en diversos organismos como: Promovilidad, Provías y Dirección General de Aeronáutica Civil.
Resoluciones firmadas por César Sandoval.
Desde el sector Interior no se quedaron atrás, el domingo, la Dirección General de Gobierno Interior ha nombrado más de 30 subprefectos a nivel nacional. El subprefecto es un cargo administrativo de confianza en el país que representa al presidente de la república a nivel provincial o distrital.
Una de las resoluciones que nombra prefectos a nivel nacional.
Este patrón no es nuevo, pero sí alarmante por su intensidad. La aparente ausencia de control político y la falta de liderazgo en Palacio de Gobierno han convertido a algunos despachos ministeriales en islas autónomas, donde la discrecionalidad se impone sobre la meritocracia. La pregunta que queda en el aire es si estas decisiones responden a una estrategia de consolidación interna o a una carrera contrarreloj antes del reordenamiento del gabinete.
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